¿Por qué el soñar?

¿Por qué soñar?

Aunque hay gente que casi nunca recuerda sus sueños, pasamos una buena parte de nuestra vida soñando. Se puede decir que cada noche tenemos muchos sueños -e incluso cuando recordamos haber soñado algo, olvidamos una parte mayor-. Aunque no sabemos a ciencia cierta para qué sirven, si sabemos que soñando el cerebro se reestructura, que gracias al sueño conservamos funciones como la memoria, la atención e incluso regulamos la temperatura corporal durante la vigilia. Pero en el contenido de los sueños, es donde vienen los dimes y los diretes. A veces soñamos con cosas que han ocurrido durante la vigilia, quizá por esa función de consolidar la memoria. Además, durante el sueño, el cerebro segrega unas sustancias llamadas neurotrofinas, que ayudan a que las neuronas se pongan fuertes, creen conexiones nuevas con otras neuronas y no mueran solas en el ostracismo. Este hecho nos puede hacer pensar que el sueño es una parte importante en los procesos de aprendizaje, que requieren precisamente eso, que se generen conexiones entre neuronas. Por eso es importante dormir en épocas en que necesitamos memorizar mucho. De hecho, esas neurotrofinas, parecen tener la capacidad de inducir sueño, lo cual, puede que no sea una excusa para dormirse en clase, pero si le ocurre a alguien y la explicación cuela, por favor, que cuente la historia.

Cualquiera que haya visto suficientes veces dormir a algún animal puede ver que los animales también pueden soñar, por lo que parece que es una función biológica (¿por qué si no, ibamos a pasar tanto tiempo de nuestra vida en un estado mucho más vulnerable que el simple reposo?), lo que no podemos saber es en qué consisten los sueños de los animales. ¿Soñarán cosas raras? ¿Soñará un perro con correr vestido por la pradera ante la mirada de otros perros sin sentir vergüenza? ¿Soñará un caballo que intenta galopar pero las patas no le dan para avanzar? ¿Soñará un chimpancé que puede volar?

Lo raro viene cuando el contenido del sueño no está relacionado con las cosas que nos han pasado en el día anterior. A veces son cosas que nos preocupan. Vale, se puede soñar para digerir situaciones problemáticas. ¿Alguien ha tenido un sueño en el cual ha resuelto algún problema de la “vida real”? Puede también contarlo -si quiere, de forma anónima-, por twitter, facebook, correo electrónico…-. “El consultar los problemas con la almohada”, acostarse en un mar de dudas y al día siguiente tener las cosas un poco más claras. O viendo los problemas con otra perspectiva.

A veces los sueños versan sobre situaciones posibles en el futuro. Sin entrar en explicaciones esotéricas de premoniciones y cosas así, sabemos que somos capaces de prever cosas al soñar (algo tan simple como “niño, no corras por ahí que te caes” requiere un cálculo más o menos detallado de probabilidades, y no hablamos ya de eventos del nivel “estudiando los temas 4, 5 y 6 seguro que contesto al menos al 80% del examen”, que cualquiera que ha pasado por la universidad puede haber vivido). Prevemos cosas que pueden o no ocurrir, por tanto es de suponer que nuestro cerebro tiene esos mecanismos, así que podemos soñar con cosas que puede que ocurran. ¿Nos preparamos para contingencias futuras?

Los sueños y el inconsciente

El caso es que hay gente que cree que lo que soñamos son, la mayor parte de las veces, cosas sin sentido. Pero desde un punto de vista psicodinámico, creemos que los sueños son formas de acceder a parte del inconsciente. Son contenidos de la mente, ya sea en un formato aparentemente desorganizado, o de forma clara y realista. Son contenidos que se relacionan entre sí y con lo que vivimos en vigilia a varios niveles: el manifiesto, lo que vemos a primera vista, un elefante es un elefante, caer y tener la sensación de caer, beber agua… pero cualquiera que ha vivido un sueño puede ver que ese no es el único nivel. Los sueños, incluso los más “inocentes” -porque en los sueños también sale esa parte nuestra que no queremos ver, lo que Jung llamaba “la sombra”-, tienen la capacidad de inquietarnos y movernos a un nivel emocional (la parte más relacionada con el nivel “latente” o la parte inconsciente del sueño). Son una forma simbólica de procesar la información y de comunicarnos con nosotros mismos, por eso puede ser un ejercicio interesante ver qué significan para cada uno esos sueños, con qué relacionamos cada objeto que aparece, cada personaje, qué parte de nuestra mente, de nuestro ser se relaciona con cada parte del sueño.

Aunque no hay nadie más capacitado para entender los sueños propios que uno mismo, si quieres, puedes escribir tus sueños -vía Facebookcorreo, o si son extremadamente cortos,Twitter-, sean reparadores, inquietantes, pesadillescos, recurrentes, premonitorios, o símplemente divertidos, para tener un punto de vista diferente, guías para poder descubrir posibles significados, o símplemente por el hecho de contarlos -respetando siempre el anonimato, los más interesantes serán publicados previa autorización de quien los envíe-.

Además de ser una herramienta importante en la psicoterapia, los sueños son algo que se puede trabajar en sesiones de crecimiento personal.

Para leer sobre sueños:
Cencillo, L. (1982)
, Los Sueñosfactor terápico.
Freud, S. (1900), La interpretación de los Sueños.
Perls, F. (1969), Sueños y existencia.
(si quieres más, sólo pide)

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